No comparto muchos rasgos con mi hermano, que es el benjamín (y desde mi punto de vista lo más mimado) en la familia. Se llama Scott, y estudia los negocios a la Universidad Estadounidense en Washington, DC. Quiere ganar mucho dinero, y no quiere mucho más. Yo quisiera estar rica también, pero no estoy dispuesta a abandonar mi sueño a estudiar la literatura y ayudar el mundo de alguna manera. Scott, por otro lado, dice que no importa si la gente de un país pobre sufra para su dinero; es solamente necesario que tenga mucho. Entonces, no cae me bien con el. Siento como mi personalidad pertenece a mi perra, Tamra, que no vive ahora. Tamra fue la perra más inteligente que yo conocía, más como una persona que una perra. Cuando había un conversación, Tam escuchaba muy atentamente, en mirando cada persona que hablaba. No decía nada, pero su rostro me dijo que sabía bien el asunto y la situación. Siempre callada y agradable, mostraba con una sonrisa cuando una persona le hago caso y jamás explicaba su opinión. Creo que aprendí mucho de Tam, por que ahora en mi familia me comporto como eso. Cuando mi padre y mi hermano hablan, escucho y sonreí, y piensan que no comprendo nada. En realidad entiendo mucho más que ellos, pero no digo nada.
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